06 febrero 2008

Derechos de autor

No, no voy a hablar de la EzGAE. Ya llegará el momento.

Hoy quiero hablar de los derechos de otros autores, aunque supongo que los gestionarán igual, y sus resultados son aun más dolosos (además de culposos) para el conjunto de la sociedad.

Hace poco el tribunal superior de justicia del país vasco daba la razón al ayuntamiento de Bilbao en su contencioso con el famoso arquitecto Calatrava. Éste había construído un puente peatonal para superar la ría bilbaína. Resulta que el puente no cumplía los requisitos de accesibilidad para discapacitados, además de ser bastante resbaladizo, pudiendo así crear unos cuantos discapacitados más. El ayuntamiento, como dueño del puente, decidió hacer unas modificaciones para evitar ambas "molestias".

Pues resulta que al sr. Calatrava esta iniciativa le pareció mal. Él había creado una obra de arte y el ayuntamiento la había estropeado, por lo cual denunció al consistorio.

Como decía, e tribunal dio la razón al ayuntamiento, pero en la sentencia reconoció la existencia de los derechos de autor del arquitecto.

Ya sabéis: no os compreis nunca unos pantalones de un diseñador famoso, que como les caiga un lamparón lo mismo os meten un puro por estropear una obra de arte.

No obstante, esto era solo la introducción.

Aquí tenemos a otro tipo de estos, pero más doméstico. El sr. Patxi Mangado.

No se si este sujeto tiene algún tipo de filiación política, aunque sospecho que sí. Es el arquitecto encargado de obras de tan magna belleza como el baluarte, su cafetería, el centro de salud de San Juan, las oficinas de la universidad de opus, las bodegas marco real en Olite, o una nave industrial en Orkoien para Gamesa Eólica.

Ya sabéis los follones que hubo a cuenta del puto empedrado del baluarte, y cómo se puso el tío para que no se pusiera otro pavimento (que lo tenía que haber pagado la barcina de su puto bolsillo).

Pues bien, ahora los 80 empleados de Gamesa en Orkoien se van a la puta calle (los intentan recolocar) porque la nave que diseñó se ha quedado pequeña, y al ser un edificio sujeto a derechos de autor, no se puede modificar ni para ampliarlo.

Bueno, pues yo creo que me asiste la razón si digo que los derechos de autor en este tipo de obras deberían metérselos por el culo al autor (y al que eligió el proyecto, claro).

Anda que como a uno de los despedidos le de por darse un paseíllo en sus días de paro, y se haga un esguince en el puto empedrado, es para coger la escopeta.


¡Qué bonito, qué bonito!

1 comentario:

AntiTodo dijo...

joder que puto sobraoo!!

Además este tío me quiere sonar que es de Estella ¿no?

Es que de Estella no sale nada bueno... El Mangado, LA mujer de C.Herrera... y mira que son pocos...