06 mayo 2008

Las cosas claras y el chocolate espeso



Botín:
- Calzado de cuero, paño o lienzo, que cubre la parte superior del pie y parte de la pierna, a la cual se ajusta con botones, hebillas o correas.
- Despojo que se concedía a los soldados, como premio de conquista, en el campo o plazas enemigas.
- Beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa.

Seguro que todos oísteis hace unas semanas la expresión "doctrina Botín", en multitud de ocasiones en los mass media.
Cabría pensar que esta se refiere a alguna ley para garantizar a los consumidores la calidad de los botines que se compran, o que el botín que cobran los valerosos soldados españoles (y peruanos, ecuatorianos, colombianos, etc) del ejército español debe actualizarse con el ipc.
También podría pensarse que dice qué se ha de hacer con el botín recuperado de un robo o una estafa.
Pues no.
La doctrina Botín se refiere a la pintoresca sentencia del tribunal supremo español (aquí no hay ni ecuatorianos ni nada) según la cual, cuando en un litigio judicial no hay acusación particular (el que la protagonizaba había muerto oportunamente semanas antes del juicio), y el ministerio fiscal no actua como tal (también oportunamente el gobierno decidió no intervenir), entonces la acusación popular no basta para llevar a cabo las diligencias judiciales, aunque el delito se haya visto hasta en televisión (vamos, como el futbol).
Esto podría parecer una vergüenza, sobre todo teniendo en cuenta que precisamente si hace poco hemos oído hablar de esto, es porque precisamente ahora se ha negado la aplicación de esta doctrina para poder enjuiciar a ibarretxe, atutxa, etc.
Pues bien, ahora resulta que el beneficiado original, el Sr. Botín (Beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa), ha sido acusado junto con el ex-ministro estrella de Aznar, el Sr. Rato (Espacio de tiempo, especialmente cuando es corto), de apropiación indebida, administración desleal, falsedad en documento mercantil, negativa a socio del derecho de información y cohecho.
Todo esto sucedió cuando Rato, propietario del 45% de una empresa en suspensión de pagos llamada Aguas de fuensanta, decide ponerla a la venta, y que casualidad, el sr Botín la compra, pero no a través de la niña de sus ojos, el Banco de Santander, sino a través de Banesto, por la friolera de mil millones de las antiguas pesetas.
Según dicen, la empresa, que estaba en situación de quiebra técnica, no alcanzaba ese valor ni por asomo, y más bien, se habla de un "regalo" para obtener la simpatía del ministro de economía y hacienda.
Veremos como acaba todo esto (seguro que sin problemas para ellos), pero ahora tiene más sentido que rato fuese fichado en enero por el santander como "asesor" y miembro de su consejo internacional (ríete del millón de euros que dicen que va a cobrar zaplana en telefónica).

En fin, qué majos son nuestros políticos y nuestros empresarios.



Homenaje a Acebes, que nos deja.

1 comentario:

AntiTodo dijo...

jode, que puta pasada!! es de verguenza que pasen estas cosas y a todo el mundo le de igual, ni haya dimisiones, ni acusaciones de corrupción, ni hostias en vinagre