
Como al parecer, según me han recriminado en
un foro amigo, ultimamente las tetas están cobrando protagonismo en "Con lo que hemos viajado...", hoy dedicaré unas líneas a un tema de hondo calado.
Resulta que el congreso de los diputados, ese lugar donde parece que nunca hay tiempo para resolver problemas y sí para insultarse y aprobar leyes estúpidas sin relación con las necesidades de la gente, votó ayer a favor de una propuesta que insta al gobierno a reconocer los derechos de los grandes simios, equiparándolos a los de los humanos. Entre otras cosas, se intenta garantizar que a estos animalicos se les reconozca el derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados.
Hasta aquí, todo cojonudo. Somos tan modernos y tan guays que dedicamos tiempo y dinero a la supervivencia de estas especies, ninguna de las cuales, por cierto, tiene su habitat ni siquiera cerca de ESPAÑA.
Lo curioso es que esta iniciativa coincide en el tiempo (cinco días más o menos) con la nueva directiva europea sobre el retorno de inmigrantes.
Según ésta, un inmigrante "irregular" puede ser retenido durante ¡dieciocho! meses, a la espera de ser repatriado, y se admite la posibilidad de expulsar a los inmigrantes menores de edad a países distintos de los de procedencia.
Bien; siendo el tema de la inmigración bastante complejo y no estando a favor del "que pase quien quiera", me parece que entalegar a alguien sin que haya cometido delito alguno, durante dieciocho meses antes de extraditarle, va contra los más elementales derechos de las personas. Y no olvidemos que los inmigrantes, por más problemáticos que puedan ser, siguen siendo personas. Miren ustedes, señores diputados: cuando tengan un avión con el depósito lleno, salgan a buscar inmigrantes a la calle, y los mandan a donde quieran, pero nadie tiene porqué pagar que ustedes sean muy lentos en poner en práctica sus métodos de repatriación.
Por otro lado, lo de poder mandar a los menores a cualquier país, independientemente de dónde procedan, tiene cojones. Y tiene cojones porque lo que harán será llegar a un acuerdo con algún país con dudosos métodos para garantizar la seguridad de nadie, a donde irán a parar todos los pipiolos que se dejen pillar.
Eso sí, mientras tanto, el capital seguirá contando con mano de obra barata, para que realmente exista esa moderación salarial que nos va a sacar de la crisis.
Eso sí, si usted es propietario de un circo, cuidadito con lo que da de comer a los orangutanes, a ver cuántas veces al día le limpia la jaula, cuánto tiempo pasa en ella, qué dimensiones tiene y cuántas revisiones médicas le pasa al año. Ojito con tenerlo atado, no desparasitarlo, darle ningún tipo de azote ni nada parecido, no vaya a ser que se le caiga el pelo, lo confundamos con un somalí y una patrulla de la policía le de una manita de hostias antes de montarlo en un avión con destino a Argelia (por ejemplo).
Y no vamos a hablar de los refugiados, que tampoco merecen una sesión en ningún congreso.