24 julio 2008

10 Downing Street



Resulta que un ecologista británico ha tenido una ingeniosa idea para protestar ante su primer ministro.
Al tipo se le ocurrió que, durante una audiencia pública de Mr. Gordon Brown, se echaría superglue a la mano, y así, cuando se la estrechase al prime minister, éste quedaría obligado a escuchar su protesta mientras conseguía despegarse.
El truco le salió bien a medias, ya que el sr Brown consiguió zafarse de su pegajoso crítico en apenas medio minuto, antes de que el milagroso ungüento hiciera su efecto al cien por cien.
Por lo visto, el primer ministro se lo tomó con humor, y la broma no tuvo consecuencias, a parte de que el gracioso activista se fue un poco enfurruñado ya que pretendía dar la chapa durante algún tiempo más.

¿Os imaginais qué pasaría aquí si alguien se pega con superglue, por ejemplo, a la barcina, mientras le explica lo poco conveniente de alguna de sus caprichosas medidas?
¿A quién os pegaríais vosotros con superglue?

Yo lo tengo claro; me daría pegamento en el interior de las piernas y me subiría a borriquitos de Aznar, para estar un tiempo sintiendo el aroma de su varonil melenilla.

2 comentarios:

AntiTodo dijo...

Jajajajaja!! FETICHISTA!!

Yo me pegaría a Javier Torrens, y me pegaria a su espalda, para que a la vez que le comento la puta mierda que es el PSN, me lleve a -burrikito-, imitando el sonido de SU querido tranvia (también le obligaria a decirme cuando dinero público de la mancomunidad se ha gastado en los estudios sobre la viabilidad del tranvia en Pamplona)

Black Queen dijo...

Yo más bien pegaría al Sanz y la Barcina a los espigones del Ebro y esperaría que llegara la crecida. Por ahorrar saliva, más que nada.