24 abril 2009

Deutschland über alles

Como todos hemos podido comprobar estos días, son tiempos de advenedizos y oportunistas, como el presidente de la ceoe, que ayer mismo proponía abaratar (más) el despido estableciendo una indemnización de 8 días por año trabajado.
También se han oído voces del estilo de "incentivar" a las empresas que contratan en lugar de "subsidiar" a los parados. Y por supuesto, la tan cacareada reforma de las pensiones, para, en definitiva, conseguir hacer que los trabajadores necesiten trabajar cuanto más mejor, y hasta cuanto más tarde mejor, y por cuanto menos dinero mejor.
Al hilo de todas estas estupideces (no encuentro otra palabra que exprese además lo que se merece el que las pronuncia), transcribo aquí un artículo que ayer publicaba un blog sobre economía que frecuento (que lo había sacado del Newsweek), que no es precisamente sospechoso de "rojillo". Es un poco largo, pero creo que es muy revelador.

¡Vente a Alemania Pepe!

«El tenerr gran compañía. Yo tenerrr grran compañía. Nosotrros juntarr y ahorra tenerr grandísima compañía»
Empresarios alemanes Sobre lo bien que le va la vida

Así es como comienza el artículo de la “frikipedia” sobre los alemanes y así de bien les va a los alemanes. Además en esa misma fuente encontramos un sencillo manual para aprender a hablar su idioma, para que veáis que no es tan difícil.

1. Hacer grupos semánticos con las palabras.
- coche de caballos

2. Invertir el orden de las palabras del grupo.
- caballos de coche

3. Traducir las palabras al inglés.
- horses of car

4. Añadir el sufijo on a cada palabra, excepto en la última, a la que añadimos “en”
- horseson ofon caren

5. Juntamos todas las palabras del grupo en una sola. Se suele escribir la primera letra en mayúscula, aunque vaya en mitad de la frase.
- Horsesonofoncaren

6. Realizamos cambios estéticos, para que la palabra suene más alemana (cambiamos f por v, c y q por k duplicamos s, t u otras, añadimos h por mitad, ponemos una ß… Es la parte más creativa del proceso.
- Horßesonvonkaren

Por tanto tenemos que el “coche de caballos” se dice en alemán “Die Horßesonvonkaren”. Para traducir una palabra del alemán al español sólo hay que seguir el proceso inverso.
Ahora que ya sabemos Alemán y conocemos mejor a sus empresas veamos un interesante artículo que escribió el otro día el Newsweek acerca de la aparente tranquilidad con la que los alemanes están viviendo la crisis.

La crisis económica ha afectado gravemente a Europa: los gobiernos de República Checa, Hungría y Letonia han caído; han surgido protestas violentas en las calles de Francia y Gran Bretaña; y, sin embargo, Alemania sigue sin inmutarse. Aunque las previsiones dicen que su economía disminuirá un 5,3% este año (comparado con el 4% de EEUU, el 3,7% de Gran Bretaña y el 3,3% de Francia), los alemanes están notablemente tranquilos en lo que a perspectivas de futuro se refiere.

Cuando por fin llegaron las temperaturas primaverales a finales de marzo, las terrazas de Berlín se llenaron. Las calles estaban atascadas de descapotables nuevos con el depósito lleno de gasolina barata. El consumo ha aumentado: las ventas de automóviles en marzo aumentaron un 40% con respecto al año pasado, gracias a la iniciativa incluida en el plan de estímulo fiscal del gobierno alemán, que concede 2.500 € por cambio de vehículo. Sólo el 13% de los encuestados en Alemania afirmaban que su economía se había visto afectada por la crisis. Una manifestación organizada hace tiempo en Berlín para finales de marzo, sólo consiguió congregar a unos cuantos miles de activistas antiglobalización y a grupos marginales de la izquierda. “¿Por qué sigue todo tan tranquilo?” preguntaba el periódico Frankfurter Allgemeine en un titular reciente, intrigado por la idea de que los ciudadanos del país estén aguantando sin rechistar la peor recesión en 60 años.

La razón principal por la que la mayoría de los alemanes aún no se sienten afectados por la crisis es, sencillamente, que aún no les ha afectado. El paro, que estaba en el 8,6% en marzo, sólo empezó a crecer en diciembre, cuando estaba en el 7,4%, y sigue cerca de los porcentajes más bajos desde principios de los ochenta. Los bancos alemanes estaban entre los mayores especuladores de activos tóxicos norteamericanos, pero esto no ha tenido demasiadas consecuencias para los alemanes de a pie. Tampoco han sufrido una burbuja en los precios de la vivienda (de hecho, el alquiler domina el mercado) ni un auge en el consumo alimentado por los créditos, cuya implosión ahora está perjudicando a Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda y España. Aunque los valores alemanes bajaron un 41% respecto a sus máximos anuales (frente a un 39% del Dow Jones), esta caída apenas afecta a las economías domésticas, ya que pocos alemanes poseen acciones de manera directa. Para la jubilación, dependen de las pensiones del gobierno y las políticas de seguros de vida, cuyos rendimientos (y riesgos) no aparecen en los extractos mensuales.

Además, la mayoría de alemanes parecen disfrutar de un momento dulce que no han vivido en décadas. Incluso con la subida reciente, la tasa de desempleados sigue estando lejos de la que se registró en 2005, un 12,6%. Tras años de recortes de gastos y de moderación salarial, los sindicatos han negociado por fin algunas subidas; la última ronda de aumento salarial fue la más importante en 13 años. Los bajos precios de la energía y una reducción de impuestos también han contribuido a mejorar la situación.

Y aún así, puede que los buenos tiempos duren un poco más. Aunque la recesión empieza a asomar (principalmente mediante una caída repentina de las exportaciones alemanas, que representan un 40% del PIB), su impacto será amortiguado. Los alemanes confían en su estado de bienestar para soportar los golpes de una manera inimaginable en Estados Unidos. La mayoría de los trabajadores tienen derecho a algún tipo de ayuda, y pocos se tienen que preocupar por perder su seguro médico.

Los empleos se eliminan con lentitud, en parte debido a que el trabajador está protegido. Los despidos en la afectada industria de la exportación (los pedidos en sectores clave como el automóvil o la maquinaria han descendido un 50%) se han reducido artificialmente, gracias a un subsidio del gobierno recientemente ampliado, que está pagando a 50.000 empresas para que mantengan a más de 1 millón de trabajadores en su nómina, a pesar de que ya no tienen nada que hacer.

Además, a pesar de las elecciones generales que se aproximan en septiembre, la coalición de gobierno de la canciller Angela Merkel está desesperada por sacar adelante el mercado laboral, al igual que las grandes empresas alemanas, que temen que los despidos masivos puedan llevar a un gran triunfo de la coalición de izquierda. “Todas las empresas alemanas intentarán no despedir a ningún trabajador antes de las elecciones”, afirma el consejero de asuntos públicos de Daimler, Martin Jäger.

Lo que también está ayudando a los alemanes a mantenerse en calma es la actitud de “pase lo que pase, ya sabemos lo que nos espera”. Los alemanes han soportado más paro que el 11,6% que el OCDE ha predicho para 2010, y han pasado por largos períodos de estancamiento económico en los noventa y a principios de los 2000. Paradójicamente, muchos alemanes ahora duermen más tranquilos, especialmente el casi 50% de la población que recibe ayudas del gobierno, pensiones o salarios de funcionarios. Con el cambio de rumbo político, la reforma del estado de bienestar no parece estar entre los planes de nadie. Al contrario, algunas ayudas se han ampliado como parte del programa de estímulo del país.

La actitud halagüeña se verá probada en los próximos meses a medida que los despidos y las quiebras empiecen a empeorar la situación, y podría convertirse en profunda amargura si las exportaciones alemanas no lograran recuperarse el próximo año, como anuncian las previsiones. Hasta ese momento, la mayor economía de Europa no dejará que una pequeña recesión le amargue el día.

Como resumen del artículo podríamos decir, que mientras uno tenga seguridad en su trabajo no hay crisis, por tanto todos los esfuerzos de los gobiernos deberían ir encaminados hacia el empleo ya que no hay mejor política social que dar a cada ciudadano un trabajo digno.



Pero digno, significa eso, digno, añadiría yo.

2 comentarios:

AntiTodo dijo...

que jarrikas de cerveza, eh?

Casto López Armada dijo...

¿Qué jarras de cerveza? Yo no veo ninguna.